CUANDO DIOS SE VUELVE UN FANTASMA

Cuando Dios nos da miedo, eso significa que no es Dios sino un fantasma. Vemos a Dios como un fantasma cuando estamos lejos de él, cuando lo concebimos como un peligro más en medio de una vida ya suficientemente complicada y peligrosa. Mientras más nos acercamos a él, más lo escuchamos, más claramente lo vemos tal como de verdad es, el miedo se disipa e incluso encontramos en nosotros el coraje de lanzarnos a este mar tempestuoso y caminar a pesar de las olas. El secreto de perder el miedo es estar siempre cerca de Dios y no dejar que la complejidad de vida lo convierta en un fantasma.

Mt 14, 22-33

Aleksandra Nawrocka


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