QUE VIENE NUESTRO AMIGO EL LADRÓN

Jesús nos presentó a Dios como nuestro padre quien cuida de sus hijos constantemente. Hoy nos lo presenta como un ladrón que viene a medianoche para robar. Creo que hay varias maneras de prepararse para la eventualidad de un robo. Primera es cerrar bien las puertas y no abrir a nadie. Muchos escogen este camino y no dejan que Dios entre en su vida por ninguna de las puertas. También se puede optar por no guardar nada de valor en casa, y hay personas que viven su vida despreciándose tanto a sí mismas para que nadie pueda ver su valía. Se puede adquirir seguros que garanticen repago por cualquier pérdida de posesiones, y también hay personas que lo juegan todo a lo seguro, siempre queriendo tener garantías para no quedarse sin nada. Finalmente, uno puede simplemente hacerse amigo del ladrón. Entonces quien llega ya no es un ladrón que roba sino un amigo a quien uno le da de buena gana lo mejor que tiene. Yo me quedaría con la última opción.

Mt 24, 42-51

ALEKSANDRA NAWROCKA

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