CAMBIAR PARA QUE NADIE CAMBIE

Pienso en los reformadores de la Iglesia y de la vida religiosa. Lo que hacían no era crear algo nuevo sino volver a cómo las cosas eran en el principio. No era una abolición del Evangelio sino de formas y estructuras humanas que no dejaban al Evangelio ser lo que era: una ley de libertad y del amor. Lo mismo hizo Jesús que vino a cumplir la Ley tal como Dios la pensó. Y es lo que nos toca a nosotros en nuestro "hoy" social y eclesial: cumplir el Evangelio tal como Jesús lo quiso. Esto significará muchas veces abolir las estructuras que lo oprimen, que nos oprimen. Pero esta es nuestra misión, que todo el Evangelio se cumpla.

Mateo 5, 17-19

Aleksandra Nawrocka


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