Echamos de menos lo que en un momento fue nuestro pero lo perdimos, ya no está cerca. A veces echo de menos el Reino del Cielo. ¿Cómo puedo echarlo de menos si es algo que se puede alcanzar sólo en la vida futura? Pues lo echo de menos porque en muchos momentos de mi vida lo he experimentado muy cerca, en mí y entre nosotros. Lo toqué por medio de los que me miraron con compasión cuando andaba perdida. Lo pude apreciar en las miradas y abrazos y palabras de los que sanaron mis heridas, curaron mis enfermedades, echaron mis demonios. Sí, el Reino de Dios está cerca, basta con que queramos nosotros estar un poco más cerca de los demás.
Mt 9, 36 – 10, 8
Aleksandra Nawrocka

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