LA PAZ ES LA SEGURIDAD DE QUE ÉL VOLVERÁ

Odio las despedidas. Odio este sentimiento de que la vida ya no será la misma porque alguien importante ya no estará cerca. Y por mucho que uno entienda que a veces es mejor así, al corazón no le gustan los espacios vacíos. Intento entender los sentimientos de los discípulos mientras Jesús les preparaba para su partida. Que nunca estamos listos para ver a alguien desaparecer de nuestro lado. Hay una cierta paz y consolación en saber que va a volver pero en la vida uno nunca puede estar seguro. Por eso la paz que deja Jesús es distinta: es la seguridad de que él volverá. Cuando los discípulos dejan que esa paz se instale en su corazón a pesar del dolor, entonces experimentan a Jesús resucitado quien vuelve y se queda con ellos por todos los días.

Jn 14, 27-31

Aleksandra Nawrocka

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