UNA CORAZONADA NECESARIA PARA CONFIAR

¿Cómo fiarse de un Dios débil y vulnerable? ¿Cómo creer que tiene una casa de muchísimas habitaciones si él mismo escogió vivir en las calles entre los pobres? Poco a poco voy aprendiendo que la confianza no es un asunto de lógica, de cálculos fríos, de listados de pros y contras. No. Confiar es una corazonada, una decisión intuitiva, un apostarlo todo por algo o alguien sin comprender el porqué. Por eso es el corazón el que tiembla, porque las cosas importantes de la vida ocurren en él. Él es el centro, la esencia de nuestro ser. Es allí donde tomamos la decisión de confiar, de dar otra oportunidad, de intentar una vez más. Porque razones para no confiar hay de sobra. Pero para confiar basta con un latido de corazón que tiene en sí el poder de mover las montañas.

Jn 14,1-6

Aleksandra Nawrocka

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