LA MAYOR MENTIRA DEL ENEMIGO

Los abogados tienen el trabajo de convencer a los jueces de que el acusado es inocente. Quizás el gran acusado de nuestros tiempos sea Dios mismo, y nosotros actuamos de jueces que le piden cuantas por sus acciones (o falta de ellas). Y es trabajo del Espíritu Santo el recordarnos y convencernos de que Dios no está muerto y sigue viviendo en nosotros. No es trabajo fácil porque las pruebas contra Él son bastante sólidas. Todo el sufrimiento humano grita que vivimos en un mundo sin Dios, que estamos abandonados a la suerte de los malhechores, que a Dios no le importamos. Necesitamos toda la fuerza del Espíritu, todo el Amor de los Tres, para seguir creyendo de que Dios no está muerto, que él vive en nosotros y nosotros en él. "Ven, Espíritu... te necesito... es difícil ir por la vida solos, abandonados incluso de Dios... que nuestro corazón no se deje convencer por el Enemigo Mentiroso de que tú no estás..."

Jn 14,15-21

Aleksandra Nawrocka

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