Conocer a Jesús en el lenguaje de la fe no significa tanto tener conocimientos históricos de su vida, su época etc. aunque por supuesto todo eso ayuda. "Conocer" indica relación, muchas veces de intimidad y exclusividad como la dentro del matrimonio. Pocas veces pensamos en relacionarnos con Jesús de esta manera. Le decimos "hermano", "amigo" (y sabemos que en una relación es difícil salir de "friend-zone"). Él es mucho más, más íntimo, cercano, nuestro. Más peligroso, excitante, no-domesticado. De esos amores que nos conquistan cada día de nuevo. Conocerle a él es empezar una aventura de amor de nunca acabar. Es bueno tener en él un hermano y amigo pero es mucho mejor encontrar en él un amante que nunca se cansa de amar y de ser amado.
Jn 14,7-14
Aleksandra Nawrocka

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