Los cambios son la ley de vida. Como los sarmientos que se cortan para que haya más vino, más alegría, más "vida en la vida", así cambian las formas y maneras de entender y vivir el Evangelio. Lo que permanece es la vid, Jesús. Lo demás es accesorio. Pienso en las formas de vida consagrada, formas de ser Iglesia que fueron cambiando a lo largo de los siglos. Cambios dolorosos pero necesarios para que el Evangelio siga trayendo vida al mundo. Cambios que hay que seguir haciendo. Somos sólo sarmientos, servimos mientras los frutos que damos traen vida verdadera a los hombres. Puede que los que crecerán después de nuestra muerte sirvan mejor. Porque la vid sigue viva, la pregunta es si lo somos los sarmientos.
Jn 15,1-8
Aleksandra Nawrocka

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