¿SIERVOS O AMIGOS?

Por muchos años vivía como sierva de Dios. Dios era para mí un empresario con una visión clara de cómo y dónde llevar su empresa, el Reino del Cielo. Me dio el trabajo porque servía a sus propósitos pero estaba segura que un día, cuando encuentre a alguien quien le sirva mejor, me iba a despedir sin pensarlo dos veces. Y me doy cuenta que muchos en la Iglesia funcionamos de esta manera: desde nuestros puestos, nuestras oficinas, hacemos lo que nos toca hacer sin preocuparnos de cómo le va al de la oficina de al lado. El camino de sinodalidad nos da oportunidad de vivir como amigos, no como siervos. Los amigos se conocen, comparten, crean juntos, deciden juntos, se sostienen, se retan cuando necesario. El clima no es la eficacia sino el amor. Lo importante no es el trabajo hecho sino las relaciones entre nosotros y con "el Jefe". Éstos son los frutos que perduran, ésto es para lo que fue fuimos escogidos y enviados.

Jn 15,12-17

Aleksandra Nawrocka

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