Nos acostumbramos a lo inmediato. Queremos que los procesos se hagan cortos, que las respuestas lleguen enseguida, que el amor y el perdón no se hagan esperar. Pero los procesos importantes siguen siendo lentos, y hay que tomarse el tiempo para responder, y el amor y perdón se niegan a ser rápidos y sin esfuerzos. La actitud de un corazón realmente seguro de sus deseos y enamorado de la vida es la de permanecer. Que un día lo entenderemos todo, un día todo será más fácil, un día seremos lo que hemos sido creados a ser. Mientras tanto, hay que permanecer en la incomodidad de las inseguridades. Sólo permanecer.
Jn 15,9-11
Aleksandra Nawrocka

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