"Lloraréis mientras que el mundo se alegrará"... Quizás poco que ver con el Evangelio pero hoy pienso en las personas víctimas de violencia doméstica, niños de familias con problemas de alcohol, drogas, niños abandonados... Hay tantos dramas que pasan en silencio de los hogares, tantas lágrimas escondidas mientras que el mundo no sabe nada porque hay que guardar la imagen. Lo sé, también estuve allí. Conozco muy bien este sentimiento de ser un extraño en el mundo que sigue feliz mientras yo no encuentro razones para seguir viviendo. Y aún sigo averiguando cómo estas lágrimas se puedan convertir en alegría...
Jn 16, 16-20
Aleksandra Nawrocka

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