La honestidad tampoco es una garantía de que otros crean a Dios y orienten su vida de acuerdo con su voluntad. Pensamos que es suficiente hablar de Dios, de lo bueno que es, de todo que ha hecho y sigue haciendo por nosotros, y la gente será fiel. Pero no es suficiente. Hay tantas personas que saben los beneficios de un estilo de vida sano y sin embargo se muere de obesidad y enfermedades relacionadas. Y hay tantas personas que se mueren en el alma aún sabiendo dónde está la vida. ¿Cuál es el secreto para dar el salto del conocimiento a descubrir que en mi vida lo necesito como el agua en el desierto? Quizás solo cuando experimentamos suficientes luchas en el mundo podremos acoger la vida de Dios en nosotros con todas sus consecuencias. En estas luchas vamos soltando los miedos, falsas defensas, muros de desconfianza. No es fácil, hay mucho en nuestra mentalidad que no nos permite entrar de lleno en la relación con Dios, en la vida. ¿Tenemos suficiente valor para ello?
Jn 16, 29-33
Aleksandra Nawrocka

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