CAPACIDAD DE MOLESTAR

Estamos enviados al mundo que nos odia. Sabiendo que el mundo nos odiará, estamos llamados a vivir en él y a llevarle el amor que no va a ser entendido. En una palabra, se nos envía a fracasar, a encontrarnos con la resistencia (a lo menos), a ser rechazados. El cristianismo en el mundo es aceptado sin problemas sólo allí donde se vuelve un sistema que concuerda con la cultura y el sistema político. Pero el cristianismo, por definición, es contra cultural, contra sistema, contra política. Así que si no nos odian, quiere decir que algo va muy mal y estamos perdiendo quizás algo esencial: la capacidad de molestar y transformar.

Jn 17, 11-19

Aleksandra Nawrocka

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