El Hijo un día en la vasta historia mundial se hizo hombre. Tengo la impresión que hay veces que el Espíritu también se hace hombre. Hay personas que nos sostienen en nuestras luchas, nos acompañan para que recobremos la paz, nos ayudan a perdonarnos a nosotros mismos cuando metemos la pata, son una luz en cada noche por la que atravesamos, disipan los miedos, nos apoyan en nuestros esfuerzos por comenzar de nuevo. Y mucho más. Gracias a Dios por su existencia.
Jn 19, 25-34
Aleksandra Nawrocka

Comentarios
Publicar un comentario