Hay situaciones en la vida que no dependen de nosotros, a las que nos vemos forzados. Es fácil decir "Pues sal de allí si no te gusta". Pero no es fácil salir. Todo tiene su beneficio y su precio. Todo. A veces estamos donde no queremos estar, pasando momentos duros, sin tener la opción de salir. Lo que nos queda es intentar ser la mejor versión de nosotros mismos en cualquier situación, ser seguidores de Jesús aún cuando otros nos llevan a dónde no queremos. Pienso en personas que van dejando la vida consagrada o sacerdocio. Sé que tomar esta decisión no fue nada fácil, que a veces fueron otros los que les hicieron tomarla. Y sé qué muchos siguen siendo geniales evangelizadores, verdaderos misioneros, entregados hasta la médula al Reino. Porque el seguimiento no depende de otros, está en nuestro corazón y nadie nos lo puede quitar.
Jn 21, 15-19
Aleksandra Nawrocka

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