LAS OVEJAS SÍ QUE SIGUEN A LOS LADRONES...

Jesús es la puerta, la única puerta por la que entrar en la comunidad eclesial. Él tiene que convertirse en la razón y el motivo de nuestra pertenencia a la Iglesia. Cualquier otra motivación, cualquier otra puerta por la que entremos (y las puede haber muy variadas) solo llevan a que nos convirtamos en ladrones y bandidos, haciendo daño a la comunidad, matando al Espíritu y los espíritus, robando privilegios que no van de mano con ser hermanos y hermanas. La pena mayor es que las ovejas sí que siguen a los ladrones, sí que escuchan su voz, y por eso estamos donde estamos en la vida eclesial.

Juan 10,1-10

Aleksandra Nawrocka

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