Buscar a Dios en cada amor


Las lágrimas de María Magdalena reflejan el llorar de todas las mujeres por el amor perdido. Otro amor que se muere. Otro amor que ya iba a ser el definitivo, el "happy ever after". Y este sentirnos confundidas, este "¿qué habré hecho mal?", "¿por qué me pasa otra vez?"... Porque en cada vez que nos ilusionamos con un amor nuevo, te buscamos a ti, Jesús, porque no te conocemos, ni te reconocemos. Quizás el capítulo siguiente de la vida de Magdalena sería su aventura con el jardinero si no vinieras tú, si no la llamaras por su nombre. Realmente, nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en tu amor. Enjuga nuestras lágrimas de tantos amores muertos y llámanos tal como sólo tú sabes. 

Juan 20, 11-18

Aleksandra Nawrocka


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