Controlar al Incontrolable

Es sorprendente, tal vez, que Jesús ni una sola vez aparece en el contexto de liturgia, en el templo. Él se hace presente para una mujer rota por el dolor de la pérdida de un ser querido. Se hace presente en la confusión de unos hombres caminando a Emaús. Se hace presente en el miedo y desconfianza de otros hombres encerrados. Por fin hoy se hace presente en el cansancio infecundo de unos pescadores que trabajan duro. Jesús está en medio de la vida. Pero solo los que aman y los que lo conocen bien son capaces de reconocerlo. Quizás por esta razón preferimos encontrarnos con Jesús en los ritos de la liturgia. Así lo controlamos más. Así decidimos nosotros cómo, dónde, cuándo, por manos de quién. Porque al Dios de la vida, a Dios en la vida, no hay quien lo controle. Y encima hay que hacer el esfuerzo de amarle y conocerle para que se deje reconocer.

Juan 21, 1-14

Aleksandra Nawrocka


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