Negarse a creer

Hay heridas del corazón que no se curan fácilmente. Una persona que desde pequeña experimentó el desamor, abandono o continuas mentiras, aprenderá a desconfiar para protegerse del posible daño en el futuro. Esa persona se "negará a creer" porque su corazón sólo sabe de una realidad desfigurada y distorsionada por sus experiencias. Creerá en un Dios que no es, más bien una imagen de Dios. Escuchará más lo que dicen otras personas, lo que dice su memoria e imaginación. Dar salto de fe significará para muchos de nosotros empezar a escuchar lo que de Dios dijo Jesús, el único quien conoció al Padre en primera persona. Sólo Jesús nos puede mostrar el verdadero rostro de Dios, si dejamos que nuestras experiencias nos guíen hacia Él y no sean un obstáculo.

Juan 3, 31-36

Aleksandra Nawrocka

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