¿Realmente queremos nacer de nuevo? Es que antes hay que morir...

Nicodemo debería haberlo sabido. Dios ya lo dijo por el profeta Ezequiel: “Pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra" (Ez 37,14). Además, toda la historia del pueblo israelita es la historia de muertes y renacimientos. Toda una generación tuvo que morir en el desierto para que pudiera nacer un pueblo nuevo, por dar un ejemplo sólo. Debería haberlo sabido. Como también nosotros debemos ya saberlo. A veces una sociedad, un modelo de vida religiosa, una forma de ser Iglesia, tiene que morir para que lo nuevo que nazca sea de arriba, más conforme a la voluntad de Dios para este concreto momento histórico. Debemos saberlo. Pero nos aferramos tanto a la vida que conocemos que no dejamos a Dios darnos la nueva. Santa Teresa de Jesús escribió que es suficiente querer ser regalados de Dios para que Él empiece a regalarnos. Entonces la pregunta no es el cómo es posible nacer de nuevo sino si realmente lo queremos.

Juan 3,5a.7b-15

Aleksandra Nawrocka

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