DIME CÓMO VIVES Y TE DIRÉ EN QUÉ DIOS CREES

Rara vez he pensado en la fe como una cuestión de vida y muerte. Al fin y al cabo, para vivir uno necesita comer, beber y dormir. La fe queda bastante lejos en la pirámide de necesidades. Jesús baja la fe al nivel de las necesidades básicas: lo mismo que uno muere por no comer ni beber, uno muere si no le come ni bebe a Él. La fe es una dimensión básica porque de la manera en la que creemos depende la manera en la que vivimos. Y creer en Jesús tiene unas consecuencias bien concretas para la vida, al menos debería tenerlas. Aún más, no se trata sólo de cómo vivir sino si vivir o morir. "Ser o no ser", como diría Shakespeare. Porque somos divinos, tenemos capacidad de acoger en nosotros la vida de Dios que significa mucho más que un simple saciarse con comida y bebida.

Juan 6, 52-59

Aleksandra Nawrocka

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