La neutralidad. Está bien no meterte donde no haces falta, en un asunto de pareja que pelearon por dónde ir de vacaciones, en una disputa filosófica sobre si la realidad es real, en dar la opinión sobre la belleza o fealdad de una obra de arte. Pero no está bien mantenerte neutral cuando el asunto de la pareja es de abuso, cuando el debate es sobre cosas que afectan la vida de las personas, cuando el arte está propagando violencia y odio. El silencio es oro pero todo depende de qué ha sido dicho antes.
Marcos 11,27-33
Aleksandra Nawrocka

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