¿Cuán lejos estoy dispuesta a ir adónde puedo encontrar las respuestas? ¿Lo mido en kilómetros, horas, expectativas o necesidad? No sé si María tenía toda la imagen pero la verdad era que Isabel vivía encerrada en casa por vergüenza. Tenía necesidad de ver a alguien, de hablar con alguien de lo que estaba sucediendo. De su parte, para María Isabel quizás era la única persona que iba a entender lo que le pasaba a ella, sin juzgar, criticar. La única capaz de alegrarse. Se necesitaban mutuamente. Por eso María no midió ni kilómetros ni horas, fue de prisa donde era necesario ir. Sólo entre esas dos mujeres tocadas por los misteriosos designios de Dios pudo brotar el himno más bello a la "torcida lógica de Dios" llamada el amor, que tampoco mide kilómetros ni horas para visitar a su pueblo.
Aleksandra Nawrocka

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