Señor, ya ves, yo también lo he dejado todo. Mi tierra, mi familia, mis amigos, a mi futuro esposo y nuestros hijos, mi casa, mi carrera, mi pasión por libros y la música, por los paseos largos, por besar y abrazar. Lo he dejado por ti. Y más de una vez porque hace cada pocos años me toca hacer las maletas e irme a otro sitio donde hay que empezarlo todo de nuevo. Tampoco es que ahora quisiera pedir un premio. Lo hice por ti, no por el premio. Lo hice porque un día sentí que tus sueños se volvieron míos. Pero... ¿Dónde están todos los hermanos y hermanas que iba a recibir? No necesito tierras, no necesito ser la primera. Solo a veces me gustaría no sentirme tan sola. Sí, la soledad es lo que más duele en toda esta aventura de vida por ti y para los demás. Ya sé, quizás no es tu culpa. Fue mi decisión. Solo que... hoy se hace más difícil seguir adelante sin alguien quien diga "todo va a estar bien, y aunque no esté, estaré en ello contigo"...
Aleksandra Nawrocka

Comentarios
Publicar un comentario