¡SILENCIO!, QUE ESTOY INTENTANDO PERDONAR

Hay momentos en los que ya no nos quedan palabras. La alegría tan grande o el dolor tan desbordante que no hay manera de expresarlos. Nos quedamos hechos puro sentir, puro experimentar, puro ser. Nos cansamos incluso de pensar en ello. Sólo estamos. Y es entonces cuando brota la oración más sincera, como de un niño que no sabe decir muchas palabras, sólo sabe estar con todo su ser en presencia de los que sabe que lo aman. Y curiosamente es también entonces cuando nace el perdón: ya agotados los sentimientos de traición, apagados los pensamientos de "cómo me lo pudo hacer", en el silencio ensordecedor del corazón nace el perdón. Inténtalo. Realmente funciona.

Mt 6,7-15

Aleksandra Nawrocka


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