Hay personas que nos quieren convencer que lo de creer en Jesús es algo muy simple y fácil. Cuando dudamos, hacemos preguntas, nos acallan diciendo que sólo hay que venir a él y todo se solucionará. Pero este "venir" es un comienzo, no una meta. Después de venir hay que seguir aprendiendo de él, y el aprendizaje lleva una buena dosis de dudar, preguntar, buscar otras posibles respuestas. Si no, sería más una indoctrinación, no un aprender. No es una buena actitud del discípulo la de tener miedo a preguntar. Y no es una buena actitud del maestro la de menospreciar las dudas y las preguntas de sus discípulos. Aprendizaje es un proceso lento que compromete a las dos partes, es el yugo que se lleva entre dos. Si Jesús lo permitió a los suyos, ¿por qué se lo negamos ahora tachando la duda como algo malo?
Aleksandra Nawrocka

Comentarios
Publicar un comentario