BASTA UNA SOLA PALABRA

Es un acto del amor divino el tomar para sí los sufrimientos, cargas, el peso de otra persona. Aliviar la angustia, escuchar el dolor, decir "no estás solo, sola", perdonar cuando la persona carga con el paso de su culpa, dar un poco de tiempo, algo de nuestros talentos para el beneficio de los demás... todo esto y mucho más son cosas pequeñas que reflejan los hechos de Jesús quien "tomó nuestras dolencias". A veces hace falta muy poco para crear un mundo donde todas seamos hermanos y hermanas. No siempre es necesario ir a casa de alguien, basta con una palabra para que todo vuelva a su sitio. Al final, todo en nuestra vida está hecho de gestos pequeños que transforman un mundo hostil en el Reino de Dios.

Mateo 8,5-17

Aleksandra Nawrocka


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