COMO CONVERTIR LO NUEVO EN VIEJO

Es imposible convertir el vino viejo en el nuevo. Es imposible hacer de un vestido viejo uno nuevo. Entonces ¿será posible acoger cualquier novedad con la vieja mentalidad, con el viejo corazón? En la vida religiosa ponemos mucho empeño en la formación, para que lo nuevo se acomode a lo viejo de nuestras respuestas ya dadas, de nuestras estructuras ya probadas. A veces dudo si estamos abiertas a que lo nuevo que llega nos provoque a dar respuestas nuevas, a cambiar las estructuras y modos. Intentamos que lo nuevo no sea tan nuevo para que no reviente el sistema. Pero en estos momentos la Iglesia nos invita a entrar en el camino de sinodalidad, de este lento caminar juntos donde no hay respuestas obvias ni soluciones inmediatas, donde hay escucha y deseos de acogernos mutuamente en la diversidad sin pretender la uniformidad. Nos costará. ¿Será posible?

Mateo 9, 14-17

Aleksandra Nawrocka

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