CULTIVAMOS LA TIERRA PARA QUE CREZCA CIZAÑA

Un día, el enemigo salió a sembrar la cizaña. Unas semillass cayeron en el borde del camino pero a poco rato vinieron los pájaros y se las comieron. Otras cayeron entre la zarzas y fueron sofocadas. Otras entre piedras y crecieron rápido pero como no tenían suficiente tierra, se secaron. Aún otras cayeron en la tierra buena y dieron su fruto, unas 30, otras 60, otras 100 por uno.

Lo malo, lo mismo que lo bueno, necesita condiciones y cuidado para crecer. Depende de nosotros qué cuidamos más, qué condiciones creamos en nuestro mundo: para que crezca el trigo o para que crezca la cizaña. Porque cuando ya crece, no hay nada que hacer.

Mateo 13, 24-30

Aleksandra Nawrocka


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