Cada opción en la vida tiene su precio y su beneficio. Si no ganamos nada eligiendo una opción sobre las otras, seguro que no la escogeríamos. Pero a continuación vienen las consecuencias que también hay que asumir. Jesús nos invita a ser realistas y a calcular bien. Que lo de ser su discípulo es una cosa seria, es un compromiso que afecta la totalidad de la persona y todas sus relaciones. Claro que se puede vivirlo "a medias". A veces queremos quedarnos con lo bueno de todas las opciones sin decidirnos firmemente por ninguna. Sí, seguimos a Jesús, pero cuando hay un conflicto de intereses entre ser discípulo y nuestros intereses propios, que nadie nos pida sacrificios. Y a los comprometidos a cien por cien los llamamos fanáticos e inadaptados para sentirnos mejor. Y encima nos quejamos que porqué no recibimos ningún premio, porqué no somos dignos. No hay cosa peor que un ciego que no quiera ver.
Mateo 10, 37-42
Aleksandra Nawrocka

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