LA VIDA CONFRONTA NUESTRAS ILUSIONES

Conocer a una persona es un proceso largo y divertido. Empezamos por la famosa "primera impresión" que de entrada nos da una información emocional sobre si esta persona nos cae bien o no. Luego conversamos. Sobre todo y nada. Después vienen conversaciones más profundas donde compartimos no sólo lo que pensamos sino también lo que amamos, nuestros sueños, aspiraciones, visión sobre la vida. Muchas relaciones funcionan a este nivel. Jesús nos invita a dar un paso más: a confrontar lo que sentimos y oímos con las acciones concretas de la persona. Y es allí donde viene la mayoría se las decepciones y rupturas: cuando lo que la persona hace no tiene mucho que ver con lo que piensa o dice de sí misma. Es en la vida real, en las decisiones que tomamos y las acciones que brotan de ellos, donde mostramos nuestra naturaleza. No hay duda ninguna. En lo cotidiano de la vida caen todas las ilusiones que pudimos haber creado y vendido a los demás.

Mateo 7,15-20

Aleksandra Nawrocka


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