¿PORQUÉ TE ESCONDES...? ¿PORQUÉ SIGUES SIENDO UN MISTERIO...?

Hoy me siento como la "sabia y entendida" a la que se está negando la revelación del secreto de la felicidad. Tanto esfuerzo por entender el mensaje de Jesús, y tan lejos aún de rasgar el velo del misterio. ¿No soy lo suficientemente pequeña? ¿Por qué a mí Jesús no quiere revelar quién es? ¿Realmente hay que llegar al borde de la desesperación, a la oscuridad más densa, a la necesidad más desnuda, para tocar a Dios? No quiero esperar hasta hallarme en la situación donde Dios sea el último remedio. Quiero que sea el primero a quien me dirija cuando la vida vaya bien y cuando todo vaya mal. Pero parece que yo no estoy en la lista de sus prioridades. Los "nicodemos" de hoy seguimos sin poder nacer de nuevo.

Mateo 11,25-27

Aleksandra Nawrocka


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