Somos calculadores. Necesitamos ver los beneficios para poder comprometernos. No hacemos las cosas "porque sí", siempre hay algo detrás. Deseos de gente, posesiones, posición social, admiración de los demás, autoafirmación... se pueden encontrar en todas nuestras opciones, mezclados con motivaciones más nobles. Así de complejos somos. Incluso en nuestro seguimiento del Maestro hay una mezcla de razones. Sólo Jesús fue capaz de darlo todo por la única razón válida: el amor. Y eso lo llevó a la cruz, y a nosotros nos dio la vida. Quizás por eso nuestros servicios, nuestra misión hoy no siempre llevan a la vida, porque buscamos muchas otras cosas que sólo amar a los hijos de Dios.
Mateo 19, 27-29
Aleksandra Nawrocka

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