QUÉ POCA FE EN NOSOTROS MISMOS!


Cuando hay tempestad en la vida, lo primero que hacemos los hombres creyentes es "despertar" a Dios para que soluciones el problema por nosotros. Pero hay un truco en ello: Jesús nunca se mete en situaciones que pueden ser resueltas por los esfuerzos humanos. No entra en conflictos que se solucionan sólo poniéndonos a dialogar. Jesús sigue durmiendo porque sabe que no hay peligro de muerte y que los discípulos con sus propias fuerzas pueden hacer el frente a la tempestad. Quizás lo que les reprocha es la falta de fe en sus capacidades. A veces es más fácil esperarlo todo de los demás, de Dios, sin intentarlo nosotros. Es más fácil pedirle a Dios que solucione nuestros conflictos que ponernos a hablar con el vecino. Es más fácil pedir a Dios la paz en el mundo que admitir que hay guerras por nuestra culpa. Es más fácil pedirle a Dios que nos salve que poner las manos a la obra y solucionar la vida por nosotros mismos.

Mateo 8,23-27

Aleksandra Nawrocka 

Comentarios