COMPLACER O DEJAR DE SER

Cuando uno no sabe ponerse firme de parte de lo que cree, acaba haciendo lo que los demás esperan de él. No es fácil mantenernos en nuestras opiniones, defender nuestra postura, justificar nuestras creencias y acciones cuando otras personas se ponen a ridiculizarlo, ponerlo en duda. En fin, todos queremos ser queridos y aceptados por los demás. Creo que la antipatía que experimentamos en la vida es la prueba más dura de nuestra fe. Hay personas que no creen de la misma manera, que experimentan su relación con Dios diferente, que basan su vida en otros valores. La pregunta es cuánto de nuestras convicciones estamos dispuestos a sacrificar para ganar su favor. ¿Soy capaz de aguantar un ambiente hostil sin dejar de ser yo misma por complacer a los demás? ¿O prefiero fingir con tal de que me quieran?

Mateo 14,1-12

Aleksandra Nawrocka


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