DESTINADOS A CRECER Y CAMBIAR EL MUNDO

Crecer es largo y no fácil. Pasan años largos hasta que un grano de mostaza se convierta en un árbol. Lo mismo una masa de levadura, es casi un arte el hacer que crezca, necesita unas condiciones especiales. La vida de calidad no ocurre simplemente porque sí. Si nosotros somos ese reino de Dios, ese grano, esa levadura, quiere decir que Dios se está tomando mucha molestia para que crezcamos. Y no siempre tiene un éxito. No todos los granos llegan a ser árboles ni toda levadura llega a fermentar la masa. Pero hay en nosotros un gran potencial que hay que desarrollar. Tenemos ADN de Dios. Cambiar el mundo es nuestro destino.

Mateo 13, 31-35

Aleksandra Nawrocka


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