Hay personas que con su presencia sacian, calman, curan. A veces simplemente están pero eso es suficiente para sentir que no estamos solos en nuestras dificultades. Que no hay nada peor que pasar el hambre, estar en medio de una tormenta, caer enfermo, y sentir que no hay nadie a quien le importe. Jesús muestra que a Dios le importa. Le importamos nosotros. Está presente en los momentos duros cuando uno ya no tiene fuerzas para seguir adelante. Él está aquí, saciando nuestras hombres, calmando nuestras tormentas, curando nuestras enfermedades. Está.
Mt 14, 22-36
Aleksandra Nawrocka

Comentarios
Publicar un comentario