Cuando leo este texto del Evangelio, siempre recuerdo a mi película favorita de Matrix. Todos allí creen que Neo es el que va a cambiar el mundo aparte de Neo mismo. Sólo en el momento en que Neo deja de huir y empieza a creer, las cosas cambian. Y muchas veces nos pasa lo mismo: nada cambia porque nosotros mismos no creemos que pueda cambiar, que nosotros tenemos potencial para cambiar, que nosotros podemos cambiar el mundo. No hace falta que sea mucha. Con un poco de fe en que el mundo puede ser distinto es como el mundo se vuelve distinto. Hay que cerrar los oídos a la voz de los que siembras en nosotros las dudas. Hay que cerrar los oídos al crítico interior que todos llevamos dentro y que nos dice que nunca podremos alcanzar nada de lo que soñamos. Y con este poquito de fe, hay que empezar a mover las montañas.
Mt 17, 14-20
Aleksandra Nawrocka

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