El mensaje de Jesús no es para todos. Se necesita unas condiciones previas, una actitud del corazón, una falta de prejuicios, unos deseos que van más allá de lo ordinario, para recibir este mensaje. No todas las personas están dispuestas así para escuchar. No todos realmente quieren escuchar la verdad, no todos quieren cambiar su vida. No a todos les interesa lo que Jesús vino a decir. De la misma manera que no con cualquier persona podemos tener relación de amistad o amor, no todos tienen la misma sintonía con Jesús. Así es nuestro corazón. A veces el cambio en él tiene que ocurrir incluso antes de poder creer. No todo viene de manera natural. Aunque nuestro corazón sea creado por Dios y para Dios, hay muchas "distracciones" (a veces voluntarias, a veces no) que lo alejan y cierran a la luz de la Buena Noticia. Y así aunque escuchamos, no entendemos. ¡Qué complicado es el amor!
Mateo 13,10-17
Aleksandra Nawrocka

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