Entonces la clave no está en el escuchar sino en el entender, en echar raíces, en no dejarnos distraer. Creo que lo mismo pasa en relaciones humanas. Es más fácil simplemente escuchar, más difícil entender. Porque para entender hay que hacer el esfuerzo de entrar en el mundo de otra persona, de tomar cuenta de su historia, sus condiciones, su carácter etc. Es fácil escuchar las pericopas bíblicas que hablan de los milagros de Jesús y aceptarlo como nuestro Salvador para que milagrosamente cambie nuestra vida de un día a otro. No me convence esta visión de la vida de fe. Para mí, la fe es un proceso largo de ir entendiendo cada día un poquito más la voluntad del Padre, es ir poco a poco echando raíces en su amor, es mantenernos centrados en los valores del Reino a pesar de que la vida nos empuje en otra dirección. Escuchar y aceptar la Palabra es sólo el comienzo de un viaje maravilloso y terrible.
Mateo 13,18-23
Aleksandra Nawrocka

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