No sabemos absolutamente nada de la vida de María antes de la visita del Ángel. No sabemos porqué "ha hallado la gracia delante de Dios". No sabemos la razón de esta elección. Es como en el encuentro de Jesús con Natanael, lo de "te vi debajo de la higuera antes de que..." Hay cosas muy secretas entre Dios y cada persona. Cosas tan íntimas que nadie más sabrá. Como decía Santa Teresa, "el alma es un castillo todo de cristal donde pasan las cosas más secretas de Dios y el alma". Algunas experiencias no se pueden contar, compartir, hacer saber. Permanecen ocultas. Sólo Dios las sabe. Por eso cada historia, es una historia sagrada que absolutamente nadie puede juzgar. Nunca lo sabremos todo. Quizás por eso al rezar el Rosario, contemplamos los misterios, no las verdades...
Lc 1, 26-38
Aleksandra Nawrocka

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