LOS TESOROS SON PARA TODOS

Primero hay que encontrarlo aunque sea por casualidad. Hay que tocarlo, hay que verlo, hay que experimentarlo. Luego uno se puede poner a perder todo lo que tiene para poseerlo pero no sin saberlo y saborearlo antes. En la vida hay esos momentos de belleza, bondad, amor, que nos hacen exclamar: "¡Ojalá dure por siempre! ¡Ojalá lo pueda poseer y nunca soltar!" Esos destellos de felicidad nos ayudan a escoger dónde poner nuestro corazón, dónde está nuestro tesoro. Nos hacen arriesgarlo todo para poder disfrutar más de esas experiencias. Nos hacen anhelar la eternidad. Es algo común para todos. Que también los malos lo encontramos a veces y disfrutamos mientras tanto. Deseo que todos podamos encontrarlo.

Mateo 13, 44-52

Aleksandra Nawrocka


Comentarios