Es peligroso pensar que ya conocemos a otra persona. Es cerrarnos a las sorpresas que cada relación aporta, sea buena o mala. Es aún más peligroso pensar que ya conocemos a Dios. Es cerrarnos a todas las cosas maravillosas y sorprendentes que él puede hacer en nuestra vida. Mi único deseo en este momento de mi vida es crecer en mi relación con Dios, ir conociéndolo más y más, ir experimentando sus sorpresas. A veces es así en una buena relación que siento nunca tener suficiente, querer más y más. Así es en mi relación con Dios. Nunca suficiente.
Mateo 13,54-58
Aleksandra Nawrocka

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