¿QUÉ VES CUANDO MIRAS?

Pedro conoció y reconoció a Jesús. Y viceversa, también Jesús conoció y reconoció a Pedro. Estos dos tuvieron una relación fuerte y hermosa. Conocernos y reconocernos en nuestra verdad y belleza más profundas es lo hermoso de la relación del amor. De Pedro se pudo decir muchas cosas, pero Jesús vio en él su fuerza, su persistencia, tanta como si fuera la roca sobre la que poder edificar. De Jesús también se pudo decir mucho, pero Pedro fue capaz de ver la esencia misma de la vida y de la misión de Jesús. Ojalá en nuestras relaciones sepamos conectar con la esencia de otra persona, ver su centro, su corazón, y reconocerla en su verdad y su belleza. Ojalá sepamos ver cosas y personas tal como son, no como las queremos ver o como nos lo cuentan los demás, o como la vida les ha hecho, a veces desfigurando su hermosura...

Aleksandra Nawrocka


Comentarios