¿Por qué razón entramos en la vida de los demás? A veces por pura curiosidad porque tenemos muy pocas cosas interesantes en nuestra propia vida. A veces porque otra persona realmente necesita ayuda, sepa pedirla o no. Pero hay que admitir que a veces nos metemos por ganas de destruir. Las emociones como envidia o miedo nos impulsan a hacer o decir cosas que hagan a los demás menos felices. Jesús se metía en la vida de otros para curar, liberar. Para destruir todo lo que esclavizaba. Los demonios lo tenían claro. Me pregunto si yo tengo claro por qué me meto en la vida de los demás. Y si mis motivaciones también están claras para ellos. Que a veces para ayudar, hay que destruir...
Lc 4, 31-37
ALEKSANDRA NAWROCKA

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