En la vida hacemos muchos planes. Calculamos qué hacer, cuándo hacerlo, cómo, con quién, cuánto nos va a costar etc. Pensamos que para llegar a ciertos lugares en la vida, hace falta hacer el esfuerzo. Hace falta prepararse bien. ¿O no? El ladrón muriendo en la cruz junto a Jesús no estuvo preparado para entrar. Al contrario de las doncellas "no previsoras" no buscó soluciones improvisadas a la última hora, sólo confío y pidió entrar. Quizás el fallo de aquellas mujeres no fue el no traer el aceite sino pensar que tenían que tenerlo todo resuelto por sí solas. Llegaron tarde y demasiado confiadas en sus posibilidades. Quizás la respuesta no sea la perfección sino la confianza...
Mt 25, 1-13
ALEKSANDRA NAWROCKA

Comentarios
Publicar un comentario