LUGARES DE DESCANSO Y DESAGOBIO

Vivimos en un mundo de agresividad y orgullo. Nos acostumbramos a gritar nuestras opiniones, a juzgar antes de preguntar, a querer tener éxito a todo coste, a creer en nuestro poder y huir de toda debilidad, toda huella de fracaso o error. Así no se puede ser un lugar de descanso para los agobiados y cansados porque imponemos más cargas en vez de aliviarlas. Para ser un "remanso", un lugar de reposo para los demás, hay que ser mansos y humildes, como Jesús. Hay que saber escuchar, respetar, invitar, acoger las equivocaciones y frustraciones propias y ajenas. Hay que reconocer que estamos en ello juntos, no cada uno por su cuenta. Que en el mundo ya hay suficiente lucha y competitividad, que al menos nuestras comunidades, nuestros círculos cercanos, se vuelvan lugares de descanso y desagobio.

Mt 11, 25-30

Aleksandra Nawrocka


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